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Reflexiones
                                              prem rawat, filosofía


¿QUIERES DISFRUTAR DE LA PAZ O SOLO PENSAR EN ELLA?

SI DESEAS AYUDAR A OTROS A SENTIRSE BIEN, PUEDES EMPEZAR CONTIGO MISMO.
¿Qué camino natural utilizarías para acercarte a ti mismo cuando lo que creemos que somos son solo vivencias y lo que los demás nos han contado sobre nosotros mismos? El recurso que proponemos para conocernos realmente a nosotros mismos es dirigir la atención hacia nuestro interior. ¿Cómo sacarle provecho a cada aliento? 
Necesitamos vivir el momento de forma absoluta sin pensar en otra cosa que no sea el PRESENTE. No existen ni el pasado ni el futuro. Como dijo  Platón: "El presente es una imagen movible de la eternidad".
Otro recurso es la VOLUNTAD. Si quieres, con un poco de paciencia lo conseguirás. En Materiales encontrarás cómo centrar la atención para aprender a mirar dentro de uno. No hace falta creer en las opiniones de nadie. Mira, siente y respira, más un poco de paciencia. Esas son las claves. Luego, saca conclusiones, sin prisa. Es el momento de estar con uno mismo. Lo natural lleva su tiempo.    
También puedes leer: comosentirlapaz.blogspot.com

El orden del Amor o el amor en orden

Martes, 19 febrero a las 10:53:45

lapazesposible, filosofía para entender la vida
El motor del orden frente al fantasma de la máquina.
Cualquier asunto que abordemos convendría observarlo en sus facetas y momentos, como la cuerda que vemos formando un nudo a base de giros sobre el hilo que transmite la fuerza. Todo tiene fondo y forma. Así pues, busquemos el orden, su razón de ser, que se oculta en las cosas y que, de resultas, es el meollo de la cuestión. ¿Cuál es ese orden? ¿Qué orden yace en lo inerte?, que se preguntaba Heráclito, para quien el ser se escondía en los escondrijos de los seres. 
Los elementos de la materia inerte no se combinan entre sí sin ton ni son; cada átomo sabe muy bien, por diseño, el cómo, el cuando, con cuál y mejor. Y siempre en una proporción, en una cantidad, un bello número, cual modelo de armonía, que, por cierto, convertida en cifras nos brinda la ciencia. Otro orden en paralelo y semejanza, el de los seres vivos; no bajo el orden pitagórico del número, el inmóvil fantasma de la lógica, sino el del amor, sinónimo de unidad y movimiento. 
¡Qué premonición la del griego Empédocles! El conjuntar lo inerte, en apariencia, con los sentimientos y valores alrededor del Amor. Y, además, contraponerlo a la Discordia. Dos fuerzas conjuradas en unir y separar los elementos, dar sentido a los seres y explicar así, la diversidad de individuos y especies. Y sin embargo, desveló Empédocles, sin proponérselo, las raíces del amor entre estas dos fuerzas del cosmos. Pues los buenos sentimientos siempre nos unen a los demás; la discordia, en cambio, como el desamor, el rechazo y el negar, acaban en violencia y en dolor. La conclusión es que la ética ha de fundamentarse en la natura. De otro modo, el sentir de la mayoría podría volverse en incómoda verdad al servicio de unos y en contra de unos pocos; desamor al fin y al cabo, y antinatural.  
Tanto el orden numérico, como el ordo amoris, nos hablan de la naturaleza de su Autor: su eterno devenir, la creación continua. En uno, nos sobrecoge su inteligencia por la complejísima simplicidad de la naturaleza. El del amor, por aspirar a lo mejor en lo posible, a buscar lo superior en todo. 
¿Cómo podemos pasar del orden del amor al amor en orden, de la teoría a la realidad existencial? Siempre se ha dicho que del dicho al hecho hay un trecho. La fisura de Schelling nos mueve a demostrar el movimiento andando. Y el cambio se muestra al empezar. Por ende, en rastreadores nos ha convertido esa búsqueda, tras la pista del Autor; con la mirada hacia el misterio, hacia lo que permanece. Y por nuestra parte, un monólogo de ruegos en silencio, y hechos generosos en respuesta. Todo, por causa del “ordo amoris”: engendrados por amor, motivados por el impulso de amar y atraídos a la muerte por el Amor. 
Ahora y siempre, como en un principio y un final, el orden del Amor impone a nuestra forma de amar un orden. Y en la búsqueda de ese orden reside nuestra elección de elegir, la libertad al fin y al cabo; así como nuestra voluntad de querer nuestro bien si acertamos, y nuestro mal al equivocarnos. ¿Pero dónde habita ese ser? Al ser lo podemos sentir en lo que permanece, mejor que en lo que cambia, en el orden bajo el desorden. Por tanto, a los buscadores de pistas, a los seguidores de huellas, ¡es posible encontrar al ser! Bien decía Leibniz que, “todo lo que no es contradictorio es posible”. 
Dedicado a los asistentes al taller de “Filosofía para entender la vida” que se imparte en Benalmádena.


Día de san Valentín

Sábado, 09 febrero a las 00:17:03

lapazesposible, filosofía para entender la vida
... de los enamorados del ser.  
Qué podemos hacer en ese día que no debiéramos hacer en cualquier otro? Cuando querer es ejercitar la voluntad, desear lo bueno de lo que se carece, y amar, por otro lado, lo que ya se conoce. Estos son los requisitos del amor, sus contradicciones. No podemos amar lo que no conocemos. Parece una incongruencia que sepamos lo que no es amor sin haber sabido antes qué es amar. O que  deseemos ser felices sin llegar nunca a alcanzarlo. Y todo por el embrujo de las ideas innatas, del diseño incorporado y del orden escondido en las cosas, de la huella en nosotros del Autor, titulado: Primer Principio. Quien ha dejado su impronta en el corazon de cada ser.  
Un principio generador de la diversidad y la multiplicidad de tantos seres distintos y diferentes, quien al desdoblarse genera sombras de identidad, individualidades como tú y como yo. 
Empédocles hablaba en la Grecia clásica del poder de atracción del ser sobre sus derivados humanos. Un amor irresistible, el entusiasmo de todo enamorado por un retorno imposible de alcanzar mientras sigamos vivos.
El Amor supera a la razón porque es activo. Es el viento en la vela, la luz en la pasividad, el color en la luz, el motor que lleva nuestra vida hacia la felicidad. Así lo veía Agustín de Hipona, así llamaba a su puerta con el corazón en un puño. Hurgando en la natural deficiencia del ser separado de su Hacedor y más entusiasmado por amar que por la Razón o la Verdad. Y como para tantos otros que somos todos, el Amor gobierna los sentimientos y mueve el mundo. Pues la razón convence, pero el amor el destino teje con hilos de seda, como dice el poeta. 
Resumiendo, el orden del corazón -ordo amoris- es cualidad del ser, del ser activo, del Primer Principio. 
Si hemos de dar las gracias, que sea no por lo recibido, más bien por ser como es el Ser, que no puede dejar de amarnos (Maestro Eckhart). Y volviendo al tema del día: ¿Qué bien podemos hacer hoy, amén de aprender a amar el ser de donde uno procede?

Sobre la tolerancia

Martes, 05 febrero a las 19:03:47

lapazesposible, filosofía para entender la vida
No violencia y tolerancia.

  Tras los holocaustos de las dos guerras mundiales y los exterminios posteriores, la escalofriante cifra de 100 millones de personas fallecidas sigue sacudiendo las conciencias de quienes nos preguntamos: ¿por qué?, ¿cómo fue posible tanta insensatez? y ¿cómo se llegó a engendrar tanto odio?
  Ahondar en las causas de la violencia en sus múltiples formas interesa sobre todo a politólogos, sociólogos y pensadores. Hasta tal punto, que todo está bajo sospecha: vemos violencia en la religión, la ciencia, la economía, la cultura, la estructura social, el lenguaje; hasta las costumbres, la Filosofía misma, la sexualidad, el uso de los recursos naturales, el mundo en sí, todo se ha vuelto violento. Nadie ni nada soslaya este estigma.
  La inflación del vocablo nos remite a Aristóteles, quien distinguía entre hechos naturales y no naturales o violentos. Se ha aplicado desde entonces, como un término ético, a los actos humanos que cercenan la voluntad de otros. Esta tijera de Occam nos permite aclarar el campo para usar el término con eficacia, honradez y propiedad.
  En toda negociación previa que evita la contraviolencia por respuesta, el concepto de "tolerancia" aflora nuestros propios límites, las líneas rojas que todos padecemos, así como la incongruencia de una verdad única, que siempre es la nuestra. Se nos olvida que si conociéramos toda la verdad, seríamos dioses. De esto se deduce que todos participamos de ella como quien mira el paisaje desde su propia ventana en el mismo edificio o desde el mismo barco en el que navegamos contemplando los múltiples reflejos del mismo sol. 
  Siempre se cambia a mejor, como opción optimista de permanencia. Pues en la naturaleza vemos que todo cambio es progresivo, paulatino y lento. Lo natural es negociar, renunciar y transigir. 
  El instinto de mejora, de buscar la perfección, de aspirar al Bien nos permite superar lo que se tolera en una negociación por lo que se alcanza en un acuerdo, que, en el fondo, es evitar más sufrimiento a los demás. Si queremos cambiar el mundo, aprendamos a cambiar nosotros mismos. Y remedando a Voltaire recordemos que cada uno es responsable de todo el bien que nunca llegó a hacer. 

Reflexiones sobre la imagen de Gandhi.

Domingo, 27 enero a las 14:59:51

lapazesposible, filosofía para entender la vida

Artífice de la No-violencia

El ejemplo de Gandhi, quien murió un 30 de enero tras una conjura bajo sospecha, nos muestra una vida entregada a sacar de la pobreza extrema a los habitantes del subcontinente Indio. En 1947 era un país poblado por unos 1.200 millones, con ocho grandes religiones, doscientos dialectos y lenguas, una pobreza extrema y un analfabetismo sobrecogedor, además de la política colonizadora inglesa que lo fragmentó en un sin fin de gobiernos locales. Unificar tantos intereses y superar tales dificultades no deja de ser extraordinario, grandeza que no es mermada por la coyuntura política de Inglaterra tras la segunda gran guerra. 
Gandhi se sobrepuso a las circunstancias materiales con un espíritu emprendedor y una convicción humanitaria y religiosa excelsa. Fue su fuerza interior la fortaleza con la que sorteó innumerables obstáculos. Como en otros ejemplos que nos muestra la Historia, la convicción, la fuerza de voluntad y el espíritu emprendedor actúan de motor y razón original para superar las dificultades. 
La materia, inerte en sí, nunca podrá ser considerada como fuerza capacitadora del cambio. La reflexión filosófica de este artífice de la no-violencia nos lleva del pesimismo de la filosofía existencialista a la esperanza heideggeriana del ser, del nihilismo de Nietzsche a su poder primordial de la voluntad -la voluntad de poder- , del positivismo al humanismo apolítico.  
La Filosofía cuando pierde de vista el tema central que la originó -el ser-, se convierte en un recurso de autoayuda o en un instrumento científico. Volver al origen significa ahora retornar a las grandes preguntas de siempre: qué es este mundo, quienes somos, cuál el sentido de la existencia y cómo ser un poco más felices. 
Como decía E. Kant, no importa cómo consigamos crearnos una imagen de Dios, una imagen honesta de la realidad. 
Lo importante es aceptar la posibilidad que nos niega el pesimismo y el pensamiento religioso: la de poder ser mucho más felices en esta vida, la de conocer el ser en nosotros, la de alcanzar lo que parece imposible en nuestra pequeñez.

Que entendemos por Filosofía

Jueves, 17 enero a las 00:30:04

lapazesposible, filosofía para entender la vida

La Filosofía como respuesta

a las preguntas básicas que se ha hecho la Humanidad y a las que la ciencia no responde, como el sentido de la existencia, qué podemos esperar, el problema del mal y cómo ser un poco más felices en nuestro transitar por esta existencia.
Inquietantes preguntas sin resolver y que, sin embargo, cada época nos brinda sus respuestas a modo de guía en nuestra reflexión. A través de estas grandes hipótesis sobre cómo es el mundo y los seres, el universo y nuestra forma de pensar y creer, nos es dado alcanzar nuestra parcela de verdad que nos enriquece, favorece la comunicación y nos vuelve tolerantes hacia la verdad de los demás.
En esta multiplicidad de seres y acontecimientos no podemos perder nuestro sentido del origen bajo el riesgo de no saber volver ni de reconocer la Belleza original ni la poderosa atracción con que el Amor conforma nuestro diseño como seres humanos.
No son del todo ciertas estas brillantes palabras de Heidegger:  
 "Es demasiado grande la grandeza de lo que hay que pensar... 
Nuestra única posibilidad es esperar pensando y poetizando la aparición de Dios -el ser- o de morir frente a un Dios ausente. 
Llegamos demasiado tarde para los dioses (de los misterios griegos) y demasiado pronto para el Ser cuyo poema empezado es el hombre".
El principio activo y origen de todas las cosas no ha cambiado un ápice desde la época de Sócrates a la nuestra.  
Es cuestión de buscar con sinceridad aquellos vislumbres que nos permitan honradamente crear nuestro modelo de Dios y adorar a través de él al Creador -Emmanuel Kant-